La Teoría Cuántica como perspectiva teórica
La dificultad de la comprensión humana es doble, el hombre conoce y también es consciente de que conoce. Alcanzamos, tenemos y empleamos nuestro conocimiento; pero, además, somos conscientes de nuestras actividades como conocedores. Así, la comprensión humana ha sido floreciente históricamente por dos vías complementarias: ha crecido, pero igualmente se ha profundizado, haciéndose conjuntamente más dilatada y más reflexiva. Al mirar fuera de nosotros mismos y subyugar los problemas que nos plantea el mundo en que habitamos, hemos ensanchado nuestra comprensión; al mirar hacia adentro y considerar cómo llegamos a dominar esos problemas, la hemos profundizado. Y a lo largo de toda la historia del pensamiento estas actividades gemelas han marchado constantemente a la par, en todo caso en otras palabras unas teorías o paradigmas pierden vigencia y otras germinan.
Ante el boom que se ha
producido, con la globalización, la evolución de la tecnología, se ha
manifestado a la par distintas maneras de comprender el mundo, una verdadera
reflexión sobre se procesó de crear conocimiento, de producir ciencia, haciendo
necesario una mirada crítica y hermenéutica a lo que se venía y aun se viene
haciendo, ya no estamos habitando en un mundo de certezas, ya no se trata de un
sujeto pasivo ajeno y distante. Para Lanz (2004), este modo que nos toca vivir
esta subyugado por la incertidumbre, del caos y de lo relativo, por lo tanto,
las mentes demasiado lógicas, muy ecuacionales, la mente causa-efecto, lineales
y simples, la pasan muy mal en un mundo caracterizado esencialmente por la
lógica de la incertidumbre, por acostumbrarse a enfocar el pensamiento hacia lo
obvio.
En ese proceso exhaustivo
del hombre por conocer, se ha producido a lo largo y ancho del tiempo un
verdadero desbordamiento de paradigmas para precisamente darle respuesta a un
mundo cargado de incertidumbre, donde se requiere la actividad del sujeto conocedor ya
que hemos llegado a una etapa de caminar mucho más allá de la imagen estática,
instantánea, de las teorías científicas. Según Lanz (1998), las tradicionales
“disciplinas científicas” están tocadas de raíz por la revolución
epistemológica que está suponiendo la posmodernidad. Esta transformación recóndita
del piso epistémico donde se instauró la racionalidad moderna apertura un vasto
campo para la innovación, para el refrescamiento de concepciones, para la
aparición de nuevas prácticas, para el cultivo de otro tipo de experiencia en
relación al conocimiento. Desde este planteamiento es innegable el
reconocimiento de la Modernidad como una forma de pensar y de hacer por medio
del desarrollo de las ciencias positivistas.
Pero ya en pleno siglo XXI
han surgido extensas, profundas y ricas maneras de interpretar los códigos del
universo, emergiendo por ejemplo la teoría cuántica, una visión
Hermenéutica-Dialéctica del Conocimiento, donde el enfoque dialéctico entre el
sujeto conocedor y el objeto conocido es avalado hoy día por los estudios de la
Neurociencia, también se tiene el aporte de Wittgenstein en cuanto al juego de
palabras con el lenguaje y que usamos a éstas de acuerdo con las reglas
convencionales preestablecidas en cada lenguaje…son tantos los aportes, que al
final “no hay hechos solo interpretaciones” frase del célebre Nietzsche.
Cabe destacar, que la observación y la interpretación son inherentes,
resulta inconcebible que una se logre en total incomunicación de la otra. Toda
ciencia trata de desarrollar técnicas especiales para efectuar observaciones
sistemáticas y
garantizar la interpretación a este mundo que crece y a la vez se nos se escapa
de la óptica visual por no contar con las herramientas apropiadas.
Así pues, en estos nuevos
postulados cito a la Teoría Cuántica como uno de los cimientos elementales de
la Física actual. La cual acopia un conjunto de nuevas ideas introducidas a lo
largo del primer tercio del siglo XX para dar esclarecimiento a procesos cuya
comprensión se hallaba en conflicto con las concepciones de físicas vigentes,
una verdadera revolución de los físicos que involucra que las pretensiones e
ideales positivistas no son verosímiles ni siquiera en la física. Su marco de
aplicación se circunscribía, casi exclusivamente, a los niveles atómico,
subatómico y nuclear, donde resulta enteramente imprescindible. Pero también lo
es en otros ámbitos, como la electrónica, en la física de nuevos materiales, en
la física de altas energías, en el diseño de instrumentación médica, en la
criptografía, la computación cuántica, y en la Cosmología teórica del Universo
temprano, o sea es una ciencia muy amplia.
En palabras de Toboso (2012), la Teoría Cuántica es una teoría netamente de conjeturas: describe la posibilidad de que un suceso dado acontezca en un momento determinado, sin especificar cuándo ocurrirá. Esto significa, que a diferencia de lo que ocurre en la Física Clásica, en la Teoría Cuántica la posibilidad posee un valor objetivo esencial, y no se halla supeditada al estado de conocimiento del sujeto, sino que, en cierto modo, lo determina, lo rebusca porque nada esta prefijado, la verdad es impredecible.
Méndez (2010),
señala como uno de los principales responsables de la Teoría cuántica a
Heisenberg, físico alemán conocido por enunciar el principio de
incertidumbre que lleva su nombre en 1927, siendo una contribución elemental
para la teoría cuántica. El principio de incertidumbre de Heisenberg, también
conocido la relación de indeterminación,
afirma la imposibilidad de realizar la medición precisa de la posición y
movimiento de un suceso, entonces nada se encuentra prefijado. Esto produce que
las cosas, en su tendencia no tienen una trayectoria definida, aplicado este
principio nada es seguro o no se encuentra definido, dando a entender, que la ciencia no
sabe ni sabrá nunca hacia donde se dirige, ya que el conocimiento científico
depende de la imprevisibilidad del Universo, donde la relación causa- efecto no
siempre van de la mano.
Asimismo, según
Perkowitz (2014), afirma que la teoría cuántica describe
lo diminuto, ya dejó de ser una rareza antes confinada al laboratorio; ahora
invade nuestras vidas y se encuentra en el teléfono inteligente que llevamos en
nuestro bolsillo, y hasta en el número de la tarjeta de crédito que usamos para
comprar por internet. La cuántica
aparece cada vez más en términos como sanación cuántica y políticas cuánticas.
Es decir, lo Cuántico se ha convertido en una palabra de moda, cualquier
relevancia científica en estos usos es puramente accidental; pero también, esto
ilustra que este término posee una mística más allá de lo científico, ya
atraviesa hasta lo cotidiano.
Al comprender
este recorrido, se plantea un escenario, donde la teoría cuántica acopla dentro
de ese proceso de nuestro conocer que postula un nuevo paradigma epistémico, ya
que se admite un proceso investigativo en las distintas direcciones para la
solución al complicado y envolvente escenario que transitamos, el cual debe ser
microscópico e impredecible y al estar presente la incertidumbre siempre se
necesitará encontrar variadas respuestas a los fenómenos en estudio, siendo
fundamental una profunda indagación (distintos y sustanciosos métodos de
investigación) para obtener información de primera fila, porque nada es lineal,
fijo o estable. Por lo tanto, un abordaje asentado en la teoría cuántica pudiera
proporcionar un proceso donde se fundamente un proceso mental distinto del empleado
tradicionalmente, reclama un nuevo modo de ver las cosas y ello, a su vez, solicita
unas nuevas reglas del juego científico, o sea, un nuevo paradigma epistémico, fundando
esto una nueva escritura de percepción de la realidad, una nueva manera de comprensión.
Al llevar estas ideas al campo de la educación, estas permiten entender
que la realidad cotidiana desde la dimensión cuántica, no responde a
cosas reales, sino más bien a miradas de posibilidades de incontables
realidades. Lo real puede ser controlado y gobernado, lo posible debe ser
deseado, inspirado, recreado e interpretado.
El propio Amit (2006)
agrega al respecto, que las conductas humanas se constituyen desde los deseos,
las aspiraciones, las envidias, los enojos, el amor, es decir, desde las emociones
y no desde la razón, el potencial existencial está dentro de nosotros mismos
como lo están los flujos cíclicos de materia y energía generadores de la
miríada de posibilidades que como co-creadores debemos traer a la existencia.
Ya sintetizando
un poco, surge una necesaria ruptura epistémica, una transformación esencial un
nuevo modo de pensar, percibir y valorar la realidad, rubricada por un mundo
globalizado que interconecta pensamientos y fenómenos, sucesos y procesos,
donde los ámbitos físicos, biológicos, psicológicos, lingüísticos,
antropológicos, sociales, económicos, ambientales, son recíprocamente
interdependientes, para alcanzar un espacio adecuado a un entorno cada vez más
exigente. Es innegable que los grandes
cambios que se han generado en el mundo, son derivados por las complejas
dinámicas que irrumpen de los actores de la sociedad. Los seres humanos en su
afán por superarse inagotablemente, crean las condiciones, las posibilidades
materiales (técnica y científicamente) para que esos cambios sean firmes en el
tiempo y en el espacio.
Amit, G.
(2006). The Quantum Activist Workbook. Ediciones Obelisco. México
Lanz, R (1998). Temas posmodernos. Crítica de la razón formal, Colección
Doxa y Episteme Nº 5. Caracas. Fondo Editorial Tropykos. p. 13. Cfr. También de
LANZ las siguientes obras: (1993). El discurso posmoderno. Crítica de la razón
escéptica, Caracas Universidad Central de Venezuela. (1998). Ibid., La deriva
posmoderna del sujeto, Caracas, Universidad Central de Venezuela.
Lanz, R. (2004). El Arte de Pensar sin Paradigmas.
Red Voltaire. Articulo
Méndez, A. (2010). Principio de Incertidumbre de
Heisenberg. La Guía. Disponible en: uimica.laguia2000.com/genera
Perkowitz, S. (2014). La Física Cuántica para
Entenderla por Fin. Quo. Tendencias. Disponible en http://www.quo.es/ciencia.
Toboso, M. (2012). La-Teoría Cuántica una Aproximación al Universo Probable Tendencias Científicas. Revista Electrónica de Ciencia, Tecnología, Sociedad y Cultura. ISSN 2174-6850. Divulgando Conocimiento desde 1988

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